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Mostrando entradas de agosto, 2012

Una mañana... ¿como todas?

Aquella mañana se levantó sin ilusión. Sin moral. Sin ganas de nada. Puso las noticias y terminaron de hundirle el ánimo. Nada parecía tener sentido. Nada tenía razón de ser. Parecía como si nada valiera la pena. ¡Nada era especial respecto a ningún otro día! ¿Por qué seguir adelante con todo? -se preguntó. De repente, como por un azar del destino, miró por la ventana. El amanecer se veía espectacular. Aquel crisol de luz parecía hacer increíbles esfuerzos por salir de las entrañas de la tierra, y transmitía un torrente vital que le hizo sobrecogerse. Como si nunca antes se hubiese hecho de día. Como si no fuese un ritual desde el principio de los tiempos. Como si jamás se hubiese dado ese momento. Sin dejar de mirar, apagó la radio. Y sonrió. De repente, no podía saber cuánto tiempo había transcurrido. Pero su corazón ya tenía la respuesta que buscaba.

Tiempos de cambio

Días de retorno. Todo parece volver atrás, aunque algo me dice que eso en realidad nunca sucede. Una de esas realidades que nos da miedo creer. Porque la vida sigue su inexorable camino adelante demostrando que no es ya que el cambio sea algo importante en la vida, sino que la vida es cambio. Miro mi casa, mis muebles y mis cosas. Podría decirse que, en efecto, todo se ve como siempre. Pero ahora ya sé que nada es como se ve. Alguien me recordó que "lo esencial es invisible a los ojos". Y esa realidad que no se ve pero se percibe insiste tercamente en que algo muy profundo está cambiando en mí y en lo que me rodea. Algo que todavía no alcanzo a percibir ni a comprender; pero que ya se ha puesto en marcha. Suenan de fondo los acordes de la maravillosa melodía "Alegría" del Circo del Sol. Parecen invitar a seguir con esa danza de los tiempos en la que la vida nunca se detiene, en la que lo que otrora pareciera inmutable hoy palidece y es cuestionado. Como le ocurre a...